El aria de RGJ o el último grito de Soledad

El aria de RGJ o el último grito de Soledad

PEPE ALEMÁN

Arropado por los fieles, sólo por ellos. Es el majestuoso Teatro De la Paz, esta vez sin Bellini ni Donizeti ni Mugorski, el presidente municipal saliente de San Luis Potosí recitó su último suspiro ante las multitudes que abarrotaron el recinto histórico en un mensaje corto, sentimental, catártico y hasta a veces iracundo, en su Tercero y último informe al frente de la comuna capitalina.
Son apenas las 17:30 y en la explanada, afuera del recinto, todavía cerrado a las multitudes que traídas ex profeso, las primeras hostess vestidas de negro y amarillo se mueven nerviosas, se truenan los dedos de las manos; a unos metros los integrantes de la banda de guerra de la Policía Municipal se disgregan para prender un cigarrillo en las esquinas del Museo de la Máscara.
Ya han cerrado Villerías desde Universidad y Guerrero desde Escobedo, para que los invitados de honor, los funcionarios municipales, tengan donde estacionar sus lujosos vehículos.
En los alrededores del teatro grupos de tres uniformados azules hacen rondines, mientras otros más vestidos de civiles, con tremendas armas fajadas y auriculares se apostan en sitios estratégicos.
Son las 17:36 y el primero en arribar es el secretario de Seguridad Pública Municipal, José Luis Urban. Avisa que no entrará al recinto porque dirigirá personalmente el operativo de seguridad en las afueras. El segundo en arribar es el titular de Respuesta Ciudadana y a partir del lunes regidor de oposición, Eloy Frankling que, al pasar en su lujosa camioneta blanca por Villerías mira con desprecio a los representantes de los medios de comunicación ahí presentes; mientras baja de la camioneta ataviado con un entallado traje oscuro se acerca un empleado a quien le entrega las llaves.
Discreta, hace su arribo Lucía Gárate Gómez, delegada de la SEP, quien al ver cerrado el teatro se da su paseada por la Plaza de El Carmen. Casi al mismo llega Gabriel González González, director de Desarrollo Económico Municipal y se baja de su camioneta Lincoln para sentarse en una silla de ruedas ayudado por Urban.
Son las 18:15 y nos avisan que habrá Sesión Solemne en el Palacio Municipal, en la Plaza de Armas. Al salón de Cabildos llega apresurado Ricardo Gallardo Juárez perseguido por reporteros que quieren la primera entrevista; el secretario General, Ernesto Barajas Ábrego lo hace por el elevador. El grupo de regidores panistas en un silencio que les duró tres años.
18:41 sale Gallardo y los 13 regidores presentes se ponen de pie. Cuatro minutos después inicia la Sesión Solemne. “Estamos de luto”, dice uno de los de Ayudantía para justificar que todos visten de negro. Gallardo entrega de manera simbólica el documento impreso a la regidora Ana María Palacios. Es hora de partir hacia el teatro, donde el escenario les espera con tótems en escala de grises tiene impresas frases como “Seguridad vial”, “Palabra empeñada”, “Tranquilidad el gran desafío”.
Las 17:21 y entran en el paseíllo al interior del teatro primero el gobernador Juan Manuel Carreras, la presidenta de la Directiva del Congreso, la panista Sonia Mendoza Díaz y el presidente del Poder Judicial, magistrado Juan Paulo Almazán Cué. Les sigue Gallardo y desata la algarabía, sobre todo desde gayola, “Gallardo”, “Viva Gallardo” y “Pollito” retumban en el recinto. “Viva el último que ha trabajado por San Luis”, “Viva la Gallardía”, dirige las arengas desde lo alto un hombre moreno, robusto, vestido de negro con corbata azul. Gilberto Hernández Villafuerte, el alcalde de Soledad y el dirigente estatal del PRD, Juan Ignacio Segura Morquecho sonríen.
Entonan el Himno Nacional con niños del ensamble coral de la Escuela Municipal de Formación Musical. En uno de los balcones está la familia Abud, en otro el todopoderoso coordinador de Atención a Grupos Vulnerables del DIF Municipal, Juan carlos Pacheco, acompañado de su lazarillo y su chofer. 
En las butacas, por parte del sector empresarial sólo Alberto Narváez Arochi, de Nuestro Centro y el empresario Jacobo Payán Latuff, no hay Coparmex, no hay Canacintra, no hay Canaco.
Vienen las presentaciones. El gobernador encoge los hombros al recibir chiflidos de los gallardistas cuando la maestra de ceremonias menciona su nombre. En contra partida, el alcalde soledense Gilberto Hernández Villafuerte, el dirigente del PRD segura Morquecho y el diputado local gallardista Emmanuel Ramos Hernández reciben sonoras ovaciones y gritos de “PRD”, “PRD”.
Inicia un video con clichés visuales acompañados de cifras y más cifras con logros de la administración municipal. Pasan 20 minutos, el gobernador y Gallardo de plano deciden alargar su diálogo, Gallardo manotea y Carreras sólo asienta con la cabeza. Empiezan a surgir los primeros bostezos, la búsqueda de objetos en las bolsas y el chateo masivo entre los presentes.
Ya van 37 minutos de video y por fin termina la proyección, el “Viva Gallardo”, “Sí se pudo”, “Somos gallardistas”, “No van a poder como tú” y “Nadie como tú Gallardo” aparecen. Se oye entre la grada al “Chiquilín” Rafael Aguilar Fuentes gritar: “Mueran los cuicos”…comienza el mensaje de Gallardo pidiendo que le vaya bien a la próxima administración que arranca un sonoro “Nooooo” de la concurrencia.