DUDA ROY CAMPOS QUE AMLO CONCRETE LA DESCENTRALIZACIÓN

DUDA ROY CAMPOS QUE AMLO CONCRETE LA DESCENTRALIZACIÓN

Tras vivir su experiencia con el traslado del Inegi a provincia, anticipa que cuando mucho logrará reubicar tres dependencias. 

LUIS JOSUÉ MARTÍNEZ

La descentralización que contempla el nuevo gobierno federal implica costos económicos, políticos y sociales que hasta ahora no se han contemplado. Son pocas las ciudades preparadas para recibir una secretaría de estado. Al finalizar el sexenio, a lo mucho, podría concretarse la mudanza de tres dependencias.

En entrevista, el analista político Roy Campos, quien en su momento vivió la descentralización del Inegi, compartió sus impresiones sobre la estrategia esbozada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para trasladar diversas sedes del aparato burocrático, desde la Ciudad de México, a ciudades del interior de la República.
“Es muy aventurado, es una buena intención, pero no se están contemplando todas las dificultades que conlleva. Será muy costoso y requiere mucho tiempo”.

De 1985 a 1994, Roy Campos Esquerra fue director de encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Por lo que le tocó vivir el proceso de descentralización que este organismo autónomo atravesó a finales de los ochenta, cuando sus oficinas centrales se mudaron de la capital del país a la ciudad de Aguascalientes.

“Aquella vez, todo inició en el 86, pero después de cuatro años, la mudanza aún no había terminado”.

Para el hoy director general de la casa encuestadora “Consulta Mitofsky”, el principal análisis que requiere este proyecto anunciado por el próximo gobierno es con relación a la capacidad de las ciudades que recibirían a las dependencias federales.

“En aquel entonces, Aguascalientes ya era una ciudad en crecimiento, estaba recibiendo a empresas grandes como Nissan, Xerox y Texas Instruments, pero aún así, no estaba preparada para lo que se vino tras la llegada de 15 mil personas que arribaron con el Inegi”.

El especialista indicó que, en aquel momento, las miles de familias que se establecieron en territorio hidrocálido, causaron un shock en los habitantes del lugar, “fue una reacción negativa, se generó más tráfico, filas más largas en los servicios y, en general, causó problemas en la forma de vida de una ciudad que no estaba acostumbrada a una dinámica que se le impuso de golpe”.

Por eso, aseguró que urge revisar la infraestructura y capacidad de ciudades como Chilpancingo (Secretaría de Salud), Villahermosa (Energía), Oaxaca (Desarrollo Social) y Chetumal (Turismo), “se necesitan conexiones, carreteras, que tengan buenos aeropuertos, más de un vuelo. Si lo piensas bien, hay mucha buena voluntad, pero muy poco realismo”.

EL CASO DEL INEGILa idea de descentralizar el Instituto Nacional de Estadística y Geografía inició en 1985, tras el sismo de aquel año en la ciudad de México. Fueron cuatro los estados, cuyas capitales, se postularon como candidatos para recibir a la dependencia (Aguascalientes, Coahuila, Michoacán y San Luis Potosí).

“Todos ofrecían terrenos, oficinas y muchas facilidades, pues se pensaba que su traslado, traería mucha bonanza. Finalmente, quedó Aguascalientes, pues en ese momento era la única ciudad con la capacidad para recibir un órgano tan grande”, recordó Roy Campos.

Sin embargo, el proceso fue más difícil de lo planeado, “la mudanza inició a mediados del 86, se fueron 400 familias a no hacer nada, se les dio una oficina, pero no tenían ninguna actividad. La migración fuerte ocurrió hasta finales del 87”.
El ex funcionario del Inegi señaló que el gobierno federal otorgó diversas facilidades a cada una de las familias que se trasladaron de ciudad, “a todos se les dio una casa con un crédito muy blando, días de vacaciones para que la mudanza fuera más cómoda, trabajo para los familiares y escuelas para los hijos.

“El gobierno de Aguascalientes prestó oficinas y terrenos en lo que el edificio oficial terminaba de construirse, y hasta donó una colonia completa con el propósito de facilitar la construcción de vivienda para los trabajadores. Fue costosísimo, pero no terminó ahí: antes de seis meses, muchos ya estaban regresando al D.F. No se adaptaron al nuevo estilo de vida”.
Esto generó otro problema, pues a los funcionarios que se resistieron a la descentralización, hubo que reubicarlos, sustituirlos y, en algunos casos, liquidarlos, “fue muy problemático”. 

Aunado a lo anterior, en 1988, hubo cambio de presidente en México. El gobierno entrante asignó nuevos directores dentro del instituto, “muchos de los que ya se habían movido, tuvieron que regresar a la Ciudad de México, y llegaron nuevos”

Campos indicó que en la estrategia del nuevo gobierno hay un hueco importante, pues al final, el Secretario de Estado, requiere pasar más tiempo en la Ciudad de México, debido a la cercanía con el presidente, el Congreso de la Unión y los distintos actores políticos y sociales que cohabitan la principal urbe del país.

“Hoy, por ejemplo, a pesar de que la sede del instituto está en Aguascalientes, la principal actividad del presidente del Inegi sigue en la Ciudad de México. Si tu pides cita con él, es más fácil que te reciba en la oficina de Patriotismo, que en la de Aguascalientes”.

LOS MAYORES COSTOSA partir de la experiencia en Inegi, el experto en procesos políticos consideró tres principales riesgos de la descentralización propuesta por Andrés Manuel López Obrador.

“El mayor costo será la pérdida de experiencia de la institución, pues esto implicaría, una reducción del 30 o 40 por ciento de los funcionarios que ya acumulan varios años de trabajo”.

El otro costo -apuntó- es el económico, “mover a miles de familias, cambios de casa, de escuelas; el costo de dejar las oficinas, de equipar o construir nuevas”.

Y finalmente, el costo social, “porque esas personas sufren un rechazo inicial a los lugares que llegan, les alteras las costumbres, los horarios, sus tiempos; todo eso repercute en el ánimo de la sociedad”.
“Hay costos tangibles como el dinero, e intangibles, como la calidad del servicio y la modificación social que todo el mundo vive”.

RELATIVADESCENTRALIZACIÓN DE AMLO, “NO SE LOGRARÁ NI A MEDIAS”Roy Campos calificó de poco viable -sobre todo en el corto plazo- el plan del próximo gobierno mexicano para mover diversas secretarías de estado a ciudades del interior del país.

El proyecto, propone entre otros, el traslado de la Secretaría de Turismo a Chetumal, Quintana Roo; del Medio Ambiente, a Mérida, Yucatán; Pemex, a Ciudad del Carmen, Campeche, y Energía, a Villahermosa, Tabasco.

La Secretaría de Salud, se movería a Guerrero; el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a Morelia, Michoacán; la de Ganadería a Guadalajara, Jalisco, y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), a la ciudad de Colima.

La Secretaría de la Función Pública (SFP) a Querétaro; del Trabajo, a León, Guanajuato; Desarrollo Urbano (Sedatu), a Pachuca, Hidalgo; Diconsa, a Zacatecas; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a San Luis Potosí; Economía, a Monterrey, Nuevo León, y Nacional Financiera (Nafin), a Torreón, Coahuila.

“Yo creo que no se logra ni a medias, se logra a pedazos, algunas cosas podrían irse, pero serían las secretarías más pequeñas, no tan arraigadas en la Ciudad de México. Hay ciudades como Puebla, León, Monterrey o San Luis que sí aguantan una Secretaría de Estado, pero otras no.

“Al fina del sexenio, cuando mucho lograrán moverse tres, y serán de las pequeñas. Y no se mudarán en el primer trienio, sino hacia los años cuatro, cinco o seis del gobierno. Y después viene otro misterio que por ahora es imposible saber, ¿qué haría el gobierno que suceda al de López Obrador con este proyecto? Por donde se vea, es un plan, con muchos riesgos”.